El zurdo de los Los Angeles Dodgers, Clayton Kershaw, escribió este domingo un nuevo capítulo dorado en la historia de las Grandes Ligas al alcanzar los 3,000 ponches de por vida, convirtiéndose en apenas el vigésimo lanzador en lograr la cifra y en uno de los pocos en hacerlo vistiendo el uniforme de un solo equipo.
Kershaw logró la histórica marca en el Dodger Stadium ante una ovación prolongada que detuvo el juego por varios minutos. El ponche 3,000 llegó con su característico slider, que dejó sin respuesta al bateador rival en cuenta completa. Tras el tercer strike cantado, el veterano zurdo levantó los brazos al cielo mientras sus compañeros salían del dugout para felicitarlo en el montículo.
“Es algo que jamás imaginé cuando debuté”, dijo Kershaw tras el encuentro, visiblemente emocionado. “He sido bendecido con grandes compañeros, coaches y una organización que siempre creyó en mí”.
Seleccionado en el draft de 2006 y debutante en 2008, Kershaw construyó una carrera marcada por dominio, consistencia y liderazgo. Tres premios Cy Young, un Jugador Más Valioso y múltiples selecciones al Juego de Estrellas forman parte de un currículum que lo proyecta con claridad hacia el Salón de la Fama. Sin embargo, la cifra redonda de los 3,000 ponches añade un símbolo estadístico reservado para leyendas.
El mánager del equipo destacó no solo la calidad de sus envíos, sino su ética de trabajo. “Lo que Clayton ha significado para esta franquicia va más allá de los números. Es el estándar de profesionalismo”, afirmó.
Kershaw se convierte además en el tercer lanzador activo en alcanzar la marca y en el primero en hacerlo exclusivamente con la franquicia angelina. La afición respondió con una ovación de pie y un largo aplauso que reflejó el vínculo entre el pitcher y la ciudad.
A sus 30 y tantos años, el zurdo sigue ampliando su legado. Más allá de la cifra histórica, su impacto se mide también en octubre, donde fue pieza clave en el campeonato obtenido por la organización en la última década.
La noche terminó con victoria para Los Ángeles, pero el resultado pasó a segundo plano. El protagonista fue Kershaw y un número que ya forma parte eterna de la historia del béisbol: 3,000.
